Viajes eco-sostenibles

El País (España) / Por Sergio Fanjul

Cuatro jóvenes comparten un vehículo. Al volante, Frédéric Mazella, fundador de Comuto en Francia, donde se llama Covoiturage.-Compartir coche no solo sale más económico. Ayuda, y mucho, a reducir las emisiones de CO2. Varias webs ponen en contacto a los usuarios de este sistema de transporte

Las carreteras están repletas de vehículos ocupados por una sola persona. Lo que, a todas luces, es un despilfarro de combustible, aumenta las emisiones de CO2, llena las vías, las atasca, y, además, puede resultar pelín aburrido. Por eso, unas cuantas empresas quieren utilizar Internet de una de las formas más virtuosas: poner en contacto gente con las mismas necesidades, en este caso viajeras, y además, contribuir de manera cotidiana a cuidar un poco la atmósfera, ya que nuestros próceres parecen no ponerse de acuerdo en las cumbres celebradas a tal efecto, véase la última en Durban. Se trata de las webs y redes sociales para compartir coche en viajes por carretera de cualquier duración, como Comuto, Conduzco o Shareling. Es el carpooling y es parte de lo que se ha venido a llamar consumo colaborativo.

El funcionamiento es sencillo. Primero se plantea el (o los) problemas: uno tiene que viajar a algún sitio y, o no sabe conducir, o no tiene coche, o tiene coche pero no puede pagar los peajes y la gasolina. O simplemente se aburre viajando solo y quiere charla o conocer gente. La solución para todo ello es la misma: entrar en la web y ofrecer el propio vehículo o buscar uno ajeno; siempre detallando la fecha, el punto de partida y el punto de destino. En Comuto, por ejemplo, la propia web ofrece una estimación de los gastos del viaje que puede ser variada al alza o a la baja por el anunciante, atendiendo a las prestaciones extra que ofrezca su vehículo, o a su disponibilidad para desviarse o dejarte en la misma puerta de tu casa.

Como ejemplo: un viaje de Madrid a Oviedo el día 23 de diciembre, víspera de Nochebuena, puede salir en esta web entre 21 y 33 euros, dependiendo del conductor. El viaje en autobús de línea, que ofrece la empresa ALSA, sale entre 32,44 y 51,26 euros dependiendo de la categoría normal o supra. En tren de Renfe, el viaje sale a unos 50 euros. Así que es cierto, este método es más barato. Al parecer, un usuario que haga 40 km al día y alterne el uso de su coche con el de otros usuarios puede ahorrarse alrededor de 2.000 euros al año, según estimaciones de la empresa.

Sin embargo no solo importa eso. "Mucha gente utiliza este servicio para ahorrar, y es lógico dado la situación económica, pero también es importante que se empiece a utilizar por respeto al medioambiente. Tenemos que ser ciudadanos más inteligentes en cuestiones de movilidad", explica Vicent Rosso, director en España de Comuto, sistema que ellos definen como "solución de movilidad eco-eficiente". La empresa nació en Francia hace siete años y lleva dos en España. Al estar en tres países, también Reino Unido (aunque en cada uno con diferentes nombres), reuniendo unos 1,5 millones de usuarios, favorece las conexiones internacionales. Estiman que, si hay 1,2 pasajeros por coche, como dice la Dirección General de Tráfico, en fechas como las de la Operación Salida, circulan unos 130 millones de fantasmales asientos vacíos por las carreteras españolas. En su web explican que con este método ya se han ahorrado más de 200.000 toneladas de CO2 vertidas al medio.

Después del viaje, los usuarios pueden expresar sus opiniones en la Red. La usuaria Alicia escribe sobre Antonio: "Muy buen compañero de viaje… trayecto Madrid-Elche muy ameno. Hasta pronto, que te vaya muy bien por la tierra!!!". Roberto sobre José: "Es un crack, rápido y con muy buena conversación, nos plantamos tanto en Valencia, como en Madrid, en nada". Porque la conversación también es importante: cada usuario puede poner el web cuánto le gusta hablar, si mucho, nada o depende, mediante los iconos "bla bla bla". "Los usuarios tienen referencias de que con quién van a viajar. Cada uno tiene su ficha con foto, y nosotros sabemos quién es cada uno y tenemos su teléfono. Se trata de crear confianza", dice Rosso.

Y claro, a veces pasan cosas sorprendentes. "Tenemos casos de gente que se ha conocido en uno de estos viajes y luego ha acabado casándose", comenta Rosso divertido. "Y también del caso de una persona que no podía llegar de otra manera a su boda en Milán y pudo hacerlo a tiempo gracias a un viaje compartido por Comuto".