Rehabilitación del trabajador accidentado: ¿Costo o beneficio empresarial?

Setiembre 2002 / Por Omar Gabba

Teoría:
Desde siempre el hombre, ha tratado en reincorporarse a sus actividades después de sufrir un proceso que ha mermado su capacidad laboral.

A lo largo de los siglos, el individuo debió realizar este trajín por sí mismo.

La rehabilitación trata de lograr para los trabajadores accidentados la mayor restauración de su capacidad física, mental, emocional, social, vocacional y económica que sean capaces de adquirir, en suma esta orientada a mejorar la totalidad del individuo.

Si buscamos el concepto vocacional de la rehabilitación, este le concede una importancia preponderante al hecho de que el paciente pueda conseguir un trabajo remunerado, constituyendo uno de los objetivos básicos a conseguir. El concepto de rehabilitación en su sentido más amplio es muy extenso al incluir en el prácticamente todos los procesos patológicos.

Con respecto a como se desarrolla la rehabilitación, se trata de un trabajo en equipo, y la medicina es uno de los componentes del equipo. Recíprocamente, la rehabilitación ha sido definida por Rusk como la “Tercera parte de la medicina”, siendo la primera “Medicina Preventiva” y la segunda la que se ocupa del diagnóstico y tratamiento de las enfermedades.

Los términos discapacidad y desventaja (handicap) se utilizan usualmente como equivalentes. Sin embargo, desde el punto de vista de la rehabilitación, es esencial hacer una clara diferenciación de su significado y diferencias.Discapacidad es una alteración física o mental que supone un obstáculo o dificultad para realizar algunas de las actividades humanas.

Desventaja es la disminución física, psíquica o económica resultante de la discapacidad sobre la totalidad del individuo.

La discapacidad es un termino no muy amplio que incluye todos los tipos de defectos físicos: alteraciones del sistema locomotor, de la visión, de la audición, palabras, deformidades estéticas, alteraciones de los órganos y sistemas. Todavía no se ha señalado los limites claros entre las llamadas personas normales con impedimentos mentales, emocionales y sociales, y las personas sin estos impedimentos pero con una discapacidad. La persona discapacitada no ha de ser considerada dentro de los estrechos limites de su totalidad física, psíquica, emocional y económica. Ello supone el considerar a dicha persona en primer termino con toda su condición humana y solo de modo accidental como discapacitado.

Weed ha establecido las fases para el planeamiento de una adecuada rehabilitación.

Esquemáticamente este modelo utiliza el abordaje “paso a paso”, dependiendo de la información obtenida de cada paciente.

El proceso de planeamiento lo podríamos dividir en cuatro fases:

Fase 1: Recopilacion en una base de datos que incluye: historia Clínica, evaluación física, exámenes de laboratorio y otro tipo de evaluaciones según cada caso.
Fase 2: Identificación especifica de la lista de problemas deducidos de la interpretación de la información obtenida a partir de la base de datos, incluyendo deficiencias especificas de la función (físicas, psicológicas, sociales, vocacionales y laborales), resultantes de su enfermedad o preexistentes.
Fase 3: La identificación de un plan de tratamiento especifico, adecuado y único para cada problema descripto.
Fase 4: El análisis de la efectividad de cada plan y su modificación dependiendo de los progresos del paciente en estrecha relación con los aportes del equipo multidisciplinario.

De todo lo expuesto surge que de la evaluación del paciente y el tratamiento del mismo, se deberán determinar objetivos a largo plazo, objetivos a corto plazo y la determinación de técnicas de tratamiento apropiadas y efectivas.

Práctica

La realidad me señala por contactos permanentes con empresarios de variados rubros, que ante un accidente, la atención es rápida, pero luego cuando comienza la rehabilitación se ingresa en un proceso caracterizado por la demora, aumento del índice de incidencia (parámetro que verifica la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, para determinar el grado de siniestralidad de cada empresa). Con el transcurso del tiempo los salarios caídos, se transforman en un componente muy importante al igual que los costos de la rehabilitación para que la aseguradora de Riesgos del Trabajo, negocie una renovación anual con mayores costos en la alícuota de prestación.

Generalmente, la dilatación del proceso a través de una auditoria medica aletargada en el tiempo, conlleva a situaciones de conflicto con al accidentado y además en algunos casos este queda inhabilitado para retornar a su puesto de trabajo, cuestión aun no resuelta por algunas A.R.T..

Es por ello que las empresas clientes del sistema, deben realizar un seguimiento administrativo de cada caso, a los efectos de minimizar al máximo los desvíos en materia de prestaciones de rehabilitación de sus obreros y empleados. Los procesos sin definición generan mayores costos y el accidentado muchas veces queda marginado del mercado del trabajo, situación que aveces se salva por su experiencia y conocimiento de la tarea que desarrollaba.

Es muy común observar, en la industria de la construcción, exámenes de ingreso con la denominación APTO a, b, c, d, e,…etc. cada letra nos indica el mayor grado de deficiencias físicas que tiene ese trabajador, las que por un efecto acumulativo en su vida laboral han ido agravándose.

Ante la duda de tomarlo o no y consultada la Aseguradora de Riesgos del Trabajo, aquella requiere la denuncia ante la Secretaria de Trabajo Provincial, a los efectos de que todas las partes tengan conocimiento del estado físico del trabajador y a su vez no hacerse cargo de enfermedades profesionales anteriores.

Por lo tanto, los clientes de las Aseguradoras de Riesgos del Trabajo, deben exigir mayor eficiencia (resolución al menor costo) y mayor eficacia (definición a corto plazo), en la REHABILITACION de sus accidentados.

 

Ing. Omar A. Gabba

Especialista en Higiene y Seguridad

Management Ambiental