Nicotina entorpece sistema intelectual

9 marzo 2005 / El Economista (México) / Fuente EFE

Barcelona.- Un estudio elaborado por tres investigadores españoles ha concluido que las personas adictas a la nicotina tardan hasta tres horas más que las no fumadoras en llegar a sus niveles óptimos de rendimiento intelectual y les cuesta más alcanzar el bienestar personal.

El trabajo, publicado en la revista científica británica “Addiction”, constata que las personas que no fuman consiguen “niveles más altos de activación y bienestar” que las que tienen el hábito de fumar.

Los profesores de Psiquiatría y Psicobiología Clínica de la Universidad de Barcelona (UB) Miquel Sánchez, Ana Adán y Gemma Prat son los autores de este estudio, basado en la cronobiología.

Los investigadores españoles aseguran que la adicción al tabaco también desajusta y atrasa el reloj biológico de los fumadores, lo que causaría la ralentización en los tiempos de activación del rendimiento intelectual.

Según los autores del estudio, el objetivo de su trabajo era “medir la creencia que a menudo verbalizan los fumadores sobre que el tabaco les ayuda a autoestimularse y aumenta su nivel de satisfacción”.

Para ello, estudiaron los cuestionarios que respondieron 60 estudiantes de la Facultad de Psicología de esa universidad del este de España durante todo un día, desde primeras horas de la mañana hasta la noche.

Veinte de los voluntarios eran no fumadores, otros veinte fumaban con escasa dependencia y los veinte restantes eran fumadores empedernidos con alta dependencia.

El estudio de conducta les interrogaba sobre aspectos relacionados con “referencias subjetivas de su estado anímico e intelectual”.

Según el catedrático de Psiquiatría y Psicobiología Miquel Sánchez Turet “el resultado nos sorprendió” porque en todos los momentos del día los no fumadores presentaron niveles de activación y de bienestar muy superiores a los fumadores.

El resultado constató que a las diez de la mañana era cuando los abstemios del tabaco conseguían su mayor grado de plenitud intelectual y de mayor acumulación de energía, mientras que para los adictos a la nicotina esta situación no les llegó hasta casi tres horas más tarde.

Por su parte, la profesora Ana Adán explicó que este retraso “es debido a que las neuronas del cerebro de las personas fumadoras se acostumbran a la presencia de la nicotina y, a la larga, acaban bajando sus niveles de trabajo y de producción de sustancias”.

Según Adán, “este proceso se llama neuroadaptación y entre cigarrillo y cigarrillo el cuerpo echa en falta el estímulo de la nicotina, ya que ha dejado de hacer su efecto, y genera una situación deficitaria respecto a las capacidades y al funcionamiento emocional del individuo”.

“La nicotina sólo tarda cinco segundos en llegar al cerebro, pero también desaparece con gran rapidez, lo que provoca un síndrome de abstinencia que se acaba convirtiendo en una espiral de estrés que afecta negativamente al bienestar de los fumadores”, concluyó la investigadora española.