Migración ilegal en la Antartida

24 junio 2006 / BBC Mundo (United Kingdom) / Por Pablo Rincón

Científicos reunidos en Edimburgo, Escocia, advirtieron que es necesario tomar medidas contra el ingreso de especies extranjeras al continente blanco debido a los efectos que tienen en el ecosistema.

A pesar del ambiente inhóspito de la Antártica, especies no nativas introducidas por científicos, turistas y exploradores se están multiplicando. Estas han llegado en los aviones y barcos que arriban a la región transportando visitantes y suministros.

«Antártica ha sido considerada por mucho tiempo como un continente aislado con un duro medioambiente. Por eso, se creía generalmente que era innecesario preocuparse por las especies no nativas. Ahora sabemos que no es así», dijo a la BBC el doctor Neil Gilbert, científico en la zona neocelandesa.

Cangrejos araña (Hyas araneus) del Atlántico Norte han sido encontrados en la Península Antártica. Gilbert aseguró que esos animales no pudieron haber emigrado esa distancia por sus propios medios.

Además, una especie común de hierva (Poa annua) sobrevive en la isla Rey Jorge, en el norte de esa península.

Según el científico neocelandés, dos factores permiten esta suerte de colonización de la Antártica por especies extranjeras: el aumento en el número de visitantes y el cambio climático.

Prevención o cura

Más de 26.000 turistas visitan Antártica cada año y el número crece por mil cada año.

«Hay cada vez más gente yendo a la Antártica y sabemos que las personas, los aviones y los barcos cargan semillas y especies no nativas», explicó Gilbert y agregó:

«La región antártica se calienta más rápido que cualquier otra zona en el planeta. Aquellas especies capaces de sobrevivir en climas polares tienen más posibilidades de sobrevivir en un clima menos duro».

Los científicos del Comité para la Protección del Ambiente del Tratado Antártico reunidos en Escocia acordaron que el tema de los no nativos sea uno de los puntos principales de la agenda de su próximo encuentro, que tendrá lugar en India en abril de 2007.

Aquellos que llamaron la atención sobre este particular en Edimburgo planean trabajar en un código de conducta sobre la introducción de especies extranjeras, una serie de estándares mínimos que los visitantes del continente blanco deben cumplir.

Pero aún no existe un consenso sobre qué hacer con las especies que ya han llegado.

«Cuesta miles y a veces millones de dólares tratar de deshacerse de algo. Una de las cosas que defendimos en este encuentro es que la prevención es mejor que la cura», dijo Gilbert.