Las ART y un balance no muy brillante

Noviembre 1998 / Por Ing. Francisco Pablo Saitta

Los últimos casos fatales dados en la industria de la construcción empujan a realizar un rápido balance del estado de la Higiene y Seguridad en nuestro país.

Ya han transcurrido más de dos años del nuevo sistema donde, las Aseguradoras de Riesgos del Trabajo (ART), han tomado bajo su control la atención de todo lo relacionado con el tema de la Higiene y Seguridad en el trabajo en la República Argentina, y las estadísticas que se publican en diarios y se anuncian por la televisión no son muy alentadoras, todo lo contrario, el haber determinado que se producen alrededor de 1000 muertes por año por causa de accidentes laborales, está mostrando claramente que el eje central de este importante tema no pasa por realizar prevención en higiene y seguridad sino en haber estudiado a fondo los números para que el «negocio» cierre.

Los que diariamente trabajamos en este tema de la Higiene y Seguridad, nos apasiona ver cuando se realizan acciones que traen como resultado el logro de un ambiente seguro para el trabajador, sufrimos profundamente cada accidente o cada muerte que seguramente se podría haber evitado.

Es muy claro que el tema de la Higiene y Seguridad que debe formar parte de una cultura fabril o empresarial, es un concepto que, si el directorio de una empresa no lo entiende, seguramente no va a poder desarrollarse como corresponde, y va a quedar supeditado a dos grandes aspectos que igualmente pueden llegar a tener muy corta vigencia: por un lado, a la ocurrencia de un accidente fatal que sacuda los sentimientos de aquellos que dirigen y a los que trabajan y por otro, a que la organización sea fuertemente multada por la Superintendencia de Riesgos, que según las información actual, cuenta con 25 inspectores para realizar las inspecciones de aproximadamente 450.000 empresas, donde debería verificar el cumplimiento de los «famosos» planes de mejoramiento.

Por otro lado, se sigue manteniendo un error conceptual en aquellos que están a cargo de las finanzas de una empresa, cuando se debe destinar una cantidad de dinero hacia la órbita de la Higiene y Seguridad. Para muchos especialistas en la parte contable, todo lo que demande el sector de Higiene y Seguridad es un gasto, cuando la realidad es que debe ser tomado como una inversión.

No invertir en mejoras en las instalaciones para adecuarlas a lo establecido por la Ley de Higiene y Seguridad Nº 19.587 y su decreto reglamentario Nº 351/79 es contraer una deuda que en algún momento de la historia de la empresa habrá que pagar.

La falta de un funcionamiento adecuado según la Ley 24.557 de Riesgos del Trabajo por parte de las ART y de la SRT, no le asegura a la empresa que en algún momento no le exijan reacondicionar sus instalaciones, a los efectos de que no contamine tanto el ambiente interior como el exterior.

Las empresas que pretendan tomar el camino de la calidad, lograr la certificación ISO 9000 y pelear un lugar para la exportación de sus productos, van a tener que indefectiblemente invertir en todo lo relacionado con la Higiene y Seguridad (mejoras de procedimientos, protecciones de máquinas, captación de contaminantes, control de efluentes, etc., etc.).

Nuevamente se hace imprescindible que las empresas integren a su cultura un valor importantísimo como es la Higiene y Seguridad, no debiendo esperar que este tema quede solo en manos de las ART.

Si bien es cierto, cada empresa paga mensualmente una cierta cantidad para solventar los gastos relacionados con la Higiene y Seguridad, para realmente lograr mejorar sus áreas de trabajo, poder implementar una política de calidad, tener ambientes confortables donde los trabajadores puedan realizar sus tareas diarias sin tener que lamentar accidentes, va a demandar que dicha empresa y mediante el personal interno o externo especializado en Higiene y Seguridad, se dedique a trazar y cumplir, un programa anual de medidas que tiendan a mejorar y prevenir posibles accidentes.

Esta inversión seguramente le va a permitir desarrollarse integralmente consiguiendo por ejemplo poner en marcha un sistema de gestión de calidad del producto.

De no realizar esto, se puede apreciar que el balance transcurrido desde que se han puesto las ART en marcha no es muy brillante, y esto por diferentes motivos que no vamos a desarrollar en el presente artículo, pero que en última instancia deja un saldo perjudicial donde los dos perjudicados son la empresa y el trabajador.