La realidad de las empresas frente a la Ley de Riesgos del Trabajo

Enero 1999 / Por Omar Angel Gabba

La experiencia, como auditor de una A.R.T., desde la puesta en vigencia de la Ley de Riesgos del Trabajo Nº 24.557, ha sido magra dado que el empresario o el contratista de la construcción han considerado que hacer seguridad en el trabajo, es sumar un costo variable más al proceso productivo que llevan a cabo, lo cual es una mixtificación frente al concepto de CALIDAD TOTAL donde se conceptualiza la sumatoria de PRODUCTO Y SEGURIDAD como integrantes del resultado final del procedimiento lucrativo.

Además, aquellas empresas que no han adecuado sus procesos a la legislación vigente, han visto con asombro cómo su Aseguradora de Riesgos del Trabajo le aumentaban el costo en la renovación del contrato hasta quintuplicarlo a partir del 01/07/98, al cumplirse los dos años de la vigencia de la Ley y a partir de esa fecha se renovarán anualmente,

Amerita precisar que en el encuadre de esta Ley la prevención sigue siendo responsabilidad de la empresa y obliga, como ninguna otra Ley lo hecho, a los trabajadores en todos sus niveles y responsabilidades, a cumplir con las normas en materia de Higiene y Seguridad y revelar ante el empleador todos los hechos que conozcan que puedan producir un accidente de trabajo o enfermedad profesional. Las Aseguradoras de Riesgos del Trabajo tienen la competencia de asesorar en temas de «Prevención de Riesgos Laborales» y de inquirir y imputar los incumplimientos por parte de las empresas, en esta temática. La intervención global del sistema, la utilización de sanciones previstas por la Ley y sus reglamentaciones (clausuras, multas y denuncias penales) son disposiciones indelegables de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo.

Esta Ley ha sido fruto del consentimiento de las partes y, aún con imperfecciones, es una norma moderna, eficaz y ambiciosa en sus objetivos, donde todos los actores sociales tienen una parte de incumbencia en el perfeccionamiento y legitimidad social de la misma.

Nadie puede dudar que en estos dos años se ha mejorado paulatinamente la prevención y la atención médica al trabajador accidentado ha sido superior a la del esquema anterior, independizándose de la solvencia del empleador.

Debe considerarse, también, que la elevada cantidad de trabajadores fuera del circuito legal, lo cual es muy elocuente en la industria de la construcción (no la única), conspira fuertemente contra la protección del trabajador en todas sus facetas. No se puede estar «un poco» fuera de la Ley.

Nadie puede hacerse el desprevenido y buscar siempre el infractor del otro lado.

La única forma de trabajar en provecho del trabajador, principal destinatario de las bondades de esta Ley – no olvidarlo – es que empresas, trabajadores, Aseguradoras de Riesgos del Trabajo, Sindicatos y el propio Estado, sume voluntades y hagamos el esfuerzo día a día, en el trabajo silencioso y fructífero, cumpliendo y haciendo cumplir las respectivas responsabilidades que al Ley ha puesto a nuestro cargo.

En definitiva, para que las últimas muertes, que a todos nos duelen, no sigan ocurriendo, lo único que hay que hacer es: 

Observar la Ley, recordando que el trabajador no puede ser abrumado a trabajar bajo condiciones de riesgo sin las adecuadas medidas de control.