La contaminación ambiental y sus impactos

Enero 1999 / Por Marcelo Gago

Las descargas industriales son una fuente importante de contaminación, de desechos sólidos, del aire y del agua en la Argentina. Las fuentes industriales representan cerca de la mitad de las descargas de aguas servidas, que son responsables de la baja calidad de los ríos y del agua subterránea en el ÁREA METROPOLITANA DE BUENOS AIRES.

En unas pocas áreas, se informa que las descargas industriales son la fuente dominante de contaminación. El río Santiago en La Plata, el Río Salí en Tucumán y algunos canales de irrigación en Mendoza, están seriamente contaminados con descargas industriales.

En Rosario, las descargas en zonas industriales, aguas arriba del Río Paraná, han afectado seriamente el funcionamiento de la planta principal de tratamiento de agua.

El problema de los residuos peligrosos también es en gran medida un problema industrial.

Un estudio reciente estima que solamente en la Prov. de Buenos Aires se producen alrededor de 47.000 toneladas de residuos peligrosos, la mayoría provenientes de las industrias electrónica y metalúrgica (46%) y de la de productos químicos y petroquímicos (44%).

Estos residuos no pueden desecharse legalmente en los alcantarillados ó rellenos sanitarios. Dado que no existen suficientes plantas especializadas para el tratamiento ni para almacenar con seguridad los desechos peligrosos, existe una gran incertidumbre a cerca de cómo se desechan estos desperdicios.

Es probable que una gran parte se elimine en los basurales al aire libre y pozos negros incontrolados que lixivian en los acuíferos, dado que el análisis del agua subterránea en varias ubicaciones ha detectado la presencia de metales pesados, hidrocarburos y otras sustancias peligrosas. Otra parte se arroja en los ríos de las distintas localidades.

Se informa que las industrias mineras, las petroquímicas y las del petróleo, son las fuentes principales de desechos peligrosos, pero no se ha hecho un estudio sistemático para el alcance del problema.

Por el otro lado, no se considera que la contaminación del aire proveniente de las fuentes industriales sea un gran problema. Principalmente debido al bajo costo del gas natural, este combustible relativamente limpio, representa alrededor del 46% de las necesidades del consumo del mismo del sector industrial y el 78% del sector energético.

El uso del carbón, que es más problemático desde el punto de vista ambiental, se limita al 3% de los requerimientos de la industria ( en el sector sementero) y al 3% del sector energético (hay una sola planta alimentada a carbón en San Nicolás, Prov. de Bs. As.). El fuel-oil, se usa básicamente donde no hay gas disponible.

Principalmente la contaminación del aire proveniente de la industria parece ser un problema importante, solamente alrededor de unas pocas plantas específicas, mayormente en los sectores de refinería de metales, cemento, petroquímicos y petróleo.

En general, si bien el desempeño de la gestión de la contaminación del sector industrial esta lejos de ser satisfactorio, puede esperarse que una parte sustancial del problema se resuelva en el largo plazo como un subproducto de la apertura de la economía argentina.

La liberación del comercio y de los flujos de capital han abierto nuevos horizontes para muchas que comienzan a reconocer que van a tener que mejorar tanto su desempeño ambiental como económico.

Específicamente, hay bases sólidas para considerar que la apertura de la economía acarreará beneficios ambientales por medio de:

A – La agilidad en la adopción de tecnologías más modernas y más limpias.

B- La influencia de los inversores extranjeros que esperan que sus operaciones en el país, logren altos niveles de eficiencia operativa y ambiental.

C- Las preferencia de los clientes en algunos mercados extranjeros de que los proveedores, siempre que sea posible, deben estar de conformidad con los requerimientos de certificación «ambientalistas», (tales como el ISO 14.000) ó utilizar métodos de producción que no deterioren el medio ambiente.

En general, el crecimiento económico y la resurgencia de la inversión en la nueva planta debe asegurar una reducción constante de las emisiones al incorporarse mejores tecnologías ambientales el nuevo equipo de capital.

En su mayor parte, estas presiones ya están conduciendo a las grandes empresas a reconocer la necesidad de mejorar su desempeño ambiental y los beneficios económicos generales que ello acarreará. Éstas tienen acceso a los recursos necesarios de administración, técnicos y financieros.

Por parte del gobierno, la necesidad principal es el de establecer normas de orientación y prioridades claras de manera que las empresas puedan embarcarse en un programa para mejorar sus instalaciones y su desempeño.

Sin embargo, estas consideraciones tienen poco peso en las pequeñas y medianas empresas (las PyME), que están luchando para adaptarse a un medio empresario transformado. Las industrias que compiten con las importaciones han perdido gran parte de sus protecciones. Las industrias orientadas hacia la exportación han enfrentado un tipo de cambio real en aumento.

Todas tienen que enfrentar mayor competencia de las grandes compañías multinacionales, las altas tazas de interés real y un gobierno con una nueva visión de la relación entre el Estado y las empresas. En estas circunstancias, las PyME están inclinadas a resistir cualquier sugerencia para el cumplimiento de normas ambientales estrictas, incluso cuando éstas pueden ser un catalizador para la adopción de tecnologías y de prácticas operativas más eficientes.

Teniendo en cuenta las diferentes situaciones de las grandes empresas en comparación con la PyMEs, hay muchas áreas en las que el gobierno tiene un papel importante en suministrar incentivos adecuados y asistencia para la aceleración y la optimización de la gestión ambiental industrial.

De hecho una encuesta reciente de gerentes industriales identificó la carencia de un marco regulatorio adecuado y claro y de infraestructura adecuada para el tratamiento de los desperdicios como los obstáculos más importantes a la implementación de las medidas de gestión del medio ambiente.

Cinco áreas merecen especial atención:

A – La necesidad de definir prioridades implementables y prácticas, y cronogramas realistas para el control de la contaminación por medio de convenios cooperativos con la industria.

B – La reintroducción de tazas por contaminación para estimular la reducción de desperdicios, o para su recolección y tratamiento.

C – El suministro de incentivo financiero para asistir a las PyME con la implementación de medidas de control de la contaminación .

D – La resolución del problema de los residuos peligrosos por medio de la asistencia a los inversores privados para el establecimiento de plantas adecuadas de desecho y tratamiento.

E – La necesidad de determinar y de implementar una estrategia de menor costo para reducir la contaminación del agua en áreas metropolitanas.