Jornadas de capacitación. Una anécdota.

Abril 1999 / Por Miguel A. Ruedi

Durante las jornadas de capacitación realizada en una importante cerealera, me quedó en el recuerdo la acción de uno de los asistentes, que resultó de gran valor para continuara en la tarea de instructor.

Los temas de capacitación no siempre son bienvenidos por los asistentes, sino por el contrario a pesar de que el desarrollo pueda resultar interesante a muchas personas les resulta pesado concurrir a estos y esto fue lo que ocurrió:

Concluía el mes de Octubre del pasado año, con ya elevadas temperaturas, y yo me disponía a iniciar una de las jornadas sobre el Ingreso Seguro a Espacios Confinados, entre los que se cuentan tanques, celdas y otros. El horario de incio se fijó en las 14 hs. aprovechando el cambio de turno del personal, al ingresar las personas comprometidas y realizar la clásica presentación, uno de los asistentes de nombre supesto Juan José, me pide disculpas y alega no estar conforme con el horario de realización de la charla porque se encuentra cansado y con sueño, ya que se levanta normalmente a las 04 hs. para ingresar a las 06.00hs y como es lógico no tiene interés en el tema pero debe asistir obligatoriamente, por lo que solicita que si se duerme no lo despierte, ni me sienta mal por esto ya que no existe ninguna mala onda con mi persona.

Mi respuesta fue simplemente que estaba seguro que disfrutaría del entrenamiento, para lo cual inicié la jornada con la proyección de transparencias y trabajo grupal para definir que es un Espacio Confinado, cuales son los riesgos, posibles consecuencias, como prevenir y como rescatar personas, toda esta teoría tenía que ser dinámica y lo mas corta posible, así fue que a los 50 minutos de iniciarla, nos trasladamos al campo con el equipamiento correspondiente(equipos de respiración autónoma, radio comunicadores, camilla, arnés de seguridad y sogas), además de los Elementos de Protección Personal, una vez en la boca de un tanque de aproximadamente 6 metros de altura y 4 pisos intermedios, realizamos los controles que exige la Empresa mas los que nosotros entendimos que se debian realizar y a partir de allí comenzó el entrenamiento en serio.

La operación era ingresar con el equipo correspondiente, los ojos vendados, atado el 1º con soga y el resto(3 o 4) tomados de la misma, comunicados radialmente se realizaron caminatas por el mismo hasta que uno de los operadores sufre un desvanecimiento y se llama al equipo de rescate que debe ingresar con equipo de aire autómo, socorrer al accidentado y retirarlo(desvanecido) del tanque a través de la boca de hombre, en el menor tiempo posible(se controló el mismo) y a continuación todos las personas del interior debían ser retiradas en camilla, simulando un desvanecimiento y golpes varios(fracturas, heridas, etc), situación que debían resolver las mismas personas del interior, incluso en algunos casos se simuló ataque de nervios y claustrofobia.

Esta situación se repitió durante 3 hs. donde todos los asistentes cumplieron con cada una de las simulaciones, generando un despliegue importante de elementos con gran desgaste físico por la temperatura, las condiciones ambientales, esfuerzo y los nervios lógicos de un entrenamiento «en serio».

Con esto llegamos a las 17 hs 45¨, horario de salida del último transporte de personal y ahí lo ví a nuestro Juan José entrando y saliendo en el tanque mas que ningún otro, sin acordarse de su cansancio y del sueño que dijo sufrir casi 4 horas antes. Al retornar a la sala de capacitación para el merecido refrigerio y completar el cuestionario, Juan José pidió nuevamente disculpas por sus expresiones del principio reconociendo que nunca recibió ni actuó en un entrenamiento como el de hoy, que su cansancio y mal humor desapareció en forma instantanea al iniciar la charla.

CONCLUSION: Todos los temas de capacitación deben realizarse con el mayor porcentaje posible de práctica y dejar que los mismos asistentes generen las situaciones en las que posteriormente se verán involucrados.