Fumar duplica el riesgo de tener un accidente de tránsito

La Nación (Argentina) / Por Fabiola Czubaj

Fumar duplica el riesgo de tener un accidente de tránsito Por sus efectos psicomotores aumenta la distracción, las molestias visuales y la somnolencia diurna.

Infografía (La Nación)

El interior del automóvil ya no debería seguir siendo uno de los últimos refugios donde los fumadores aún disfrutan de su adicción, como ellos afirman, sin molestar a los demás. Una revisión de estudios publicados hasta el momento sobre los efectos del cigarrillo al manejar demuestra que fumar duplica el riesgo de provocar un accidente de tránsito.

Aunque se trata de un factor de riesgo vial que aún no figura como tal en las estadísticas locales, registros de otros países le atribuyen al cigarrillo no menos del 5% de la responsabilidad. Su efecto principal es la distracción, que compite por el primer lugar con el uso del teléfono celular. A la lista de perjuicios del cigarrillo mientras se maneja se suman las molestias visuales (irritación) que produce el humo; la intoxicación crónica con el monóxido de carbono, que disminuye el nivel de vigilancia, atención y visión nocturna, y el aumento del riesgo de sufrir desde un infarto hasta la muerte súbita.

«Todos los que manejamos tenemos un 7% de probabilidad de sufrir un accidente de tránsito cada vez que salimos a la calle. Pero si a esto se suma manejar drogado con el humo de cigarrillo, las evidencias demuestran que ese riesgo aumenta en los fumadores al 11,6% si no fuman mientras conducen y al 16,7% si fuman al volante, es decir, algo más del doble. Así, el conductor se transforma en un arma letal para sí mismo y para los demás», explicó el doctor Reynaldo Smith, director del Programa Antitabáquico Respire, del Hospital Británico de Buenos Aires ( www.respireonline.com ).

Según la organización no gubernamental Luchemos por la Vida y un estudio de campo de la Dirección General de Tráfico de España, encender un cigarrillo lleva no menos que 3 a 4,1 segundos. En ese tiempo, a 100 km por hora, se recorren entre 82 y 113 metros sin las dos manos sobre el volante. En promedio, un fumador demora unos 3,4 minutos en consumir el cigarrillo mientras maneja, y si cada cigarrillo se consume en 10 pitadas, se necesita llevar el brazo a la boca unas 20 veces. Por lo tanto, para Smith, «fumar al conducir resulta tan peligroso como no utilizar el cinturón de seguridad».

Pero esto no es todo. Con la distracción colabora otro problema de salud que es frecuente en los fumadores: la somnolencia y la fatiga durante el día, debido a que el tabaquismo produce una inflamación crónica de las vías respiratorias que altera la forma de respirar durante el sueño. «Su consecuencia, el síndrome de apnea del sueño [la suspensión reiterada de la respiración durante el descanso], produce un muy mal descanso nocturno -afirmó el doctor Eduardo Borsini, del Departamento de Medicina del Sueño del Hospital Británico-. Eso produce hipersomnolencia al día siguiente, con sensación de torpeza, lentitud intelectual, dificultad para concentrarse, fatiga del pensamiento, cambios en la memoria, e irritabilidad y agresividad.»

Sensación de sueño

Por otra parte, el monóxido de carbono del humo del cigarrillo, que consumen por igual el fumador y los acompañantes, no sólo irrita la mucosa ocular, lo que puede dificultar la visión, sino que también impide reaccionar a tiempo ante una maniobra imprevista o una luz roja fuera de cálculo.

«Ese gas es muy venenoso -dijo Smith-, y su poder de intoxicación lo vemos por síntomas graves para el conductor, como son la fatiga, la sensación de sueño, especialmente en un viaje largo, y la disminución de la reacción frente al peligro por la pérdida de la alerta y vigilancia normales.»

Un estudio publicado en Nature Neuroscience de científicos del Baylor College of Medicine , en el Centro Médico de Texas (EE.UU.), halló que el cerebro de los fumadores acumula información sobre lo que podría ocurrir ante varias opciones, pero lo ignora al decidir cómo actuar.

«El monóxido de carbono ingresa en el torrente circulatorio, donde desplaza al oxígeno de su unión vital con la hemoglobina de la sangre -resumió Smith-. Esa nueva unión hace que las células respiren monóxido, lo que provoca intoxicación crónica [en las arterias coronarias puede producir angina de pecho o infarto]. Y esto es suficiente para aumentar la torpeza al volante.»

El aire dentro de un auto contiene unos 40 mg/m3 de partículas respirables, el límite aceptable para la salud. Un estudio de la Universidad de Stanford indica que bastan tres bocanadas de humo de cigarrillo con las ventanillas cerradas para alcanzar 500 mg/m3 de partículas intoxicantes.