El desafío ecológico está en las urbes

La Nacion (Argentina) / Por Laura Rocha

rio 20El futuro del planeta, en juego / Concluyó Río+20 con avances parciales. Gana fuerza el concepto del cuidado ambiental en las ciudades, donde vive el 80% de la población mundial

RIO DE JANEIRO.- "¿Qué recordarán nuestros hijos de Río+20?"; "que nuestros padres son estúpidos"; "a Río+30 llegaremos en bote" y "una cumbre de falsas promesas".

Estas eran algunas de las reacciones que quedaron en el cierre de la Cumbre de la Tierra Río+20, que terminó ayer en esta ciudad. Con una exposición de mensajes de los participantes de esta reunión internacional exhibida en el pabellón central del complejo Riocentro, cientos de personas se acercaban a dejar por escrito su desazón frente a los tibios avances que muestra el documento final firmado por 193 jefes de Estado.

Las urbes reclamaron aquí poder tener un lugar a la hora de hacer las negociaciones; el argumento, el 80% de la población mundial vive en ciudades.

A pesar de que Río+20 aparecía como una gran oportunidad para los líderes mundiales de debatir y tomar acciones contundentes en vistas del desarrollo sustentable, el acuerdo refleja buenas intenciones, pero poca acción. Cabe recordar que ante el peligro de que no se llegara a consensuar un texto, hace cuatro días Brasil tomó el documento y eliminó los párrafos que generaban mayor controversia. La posición de los países reunidos en el G-77, entre los que están la Argentina y los BRIC, y China, fue la vencedora.

Aunque el concepto de "economía verde" quedó incluido en el documento, no reemplazó el concepto de desarrollo sustentable, precisamente acuñado hace 20 años en esta ciudad, en la cumbre de Río 92. Tampoco se instrumentará, por el momento, una agencia global de fiscalización y protección ambiental. Según lo acordado, "se fortalecerá" el ya existente Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma). No habrá un fondo de inversión para los países en desarrollo de 30.000 millones de dólares para transferencia tecnológica. Y tampoco se incluyeron las metas previstas para la sustitución de las energías sobre la base de combustibles fósiles por las renovables.

Muchos representantes oficiales y miembros de delegaciones también compartían la sensación de que los resultados podrían haber sido mucho mejores. La ministra de Medio Ambiente de Brasil, Izabella Teixeira, reconoció que el documento "deja lagunas", aunque destacó que abre un camino para trabajar más intensamente en el desarrollo sustentable. "Es fácil decir que es poco ambicioso, pero ninguno se sentó a una mesa para colocar dinero adicional", dijo durante una conferencia de prensa ayer Teixeira; es decir, que el acuerdo no incluyó el fondo de inversión verde.

Claramente el mensaje de la funcionaria brasileña responde a las críticas de la Unión Europea en esta ciudad. La primera ministra de Dinamarca y presidenta de turno del Consejo de la Unión Europea, Helle Thorning-Schmidt, realizó una de las declaraciones más duras y enfáticas entre los líderes de Río+20: "El Reino Unido y Estados Unidos hicieron algunos avances, pero hoy la Unión Europea ofrece la mitad del apoyo a la economía global. Hago una llamada a todos los donantes, incluso a las naciones emergentes, para que hagan un compromiso semejante". Los líderes de Estados Unidos, Barack Obama, y del Reino Unido, David Cameron, estuvieron ausentes.

Sin embargo, esta cumbre dejó varios temas que ya no podrán ser ignorados en el futuro: la importancia de los océanos (en este tema se consiguieron avances muy importantes); la relevancia de las ciudades; el transporte y la movilidad; la calidad laboral; la erradicación de la pobreza, y la participación social.

Sobre los océanos, tema que por primera vez se incluye en este tipo de debates, se resolvió declarar como patrimonio de la humanidad a aquellas áreas que no tengan jurisdicción. De este modo, no sólo se controlará la pesca ilegal, sino que se trabajará para la conservación de la biodiversidad. También se impulsa la creación de áreas marinas protegidas.

Las ciudades y el transporte y la movilidad dominaron buena parte de la cumbre. En un evento paralelo, los entes multilaterales de crédito anunciaron el aporte de 175 millones de dólares para desarrollar transporte sustentable que disminuya la emisión de gases contaminantes.

"¿Qué recordarán nuestros hijos de Río+20?" Y uno de los carteles se preguntaba: "¿Qué hijos? ¿Habrá un mundo?".

LOS TEMAS QUE DOMINARON LA CUMBRE

  • Desarrollo sostenible: sus bases fueron asentadas en la cumbre de la Tierra de 1992 y en Río de Janeiro es la gran prioridad de la Río+20, sobre tres pilares: económico, ambiental y social. Considera que "erradicar la pobreza es el principal reto".
  • Objetivos: compromete a todos los países con metas ambientales y sociales. Sustituirá los Objetivos de Desarrollo del Milenio de la ONU. La primera propuesta será sometida a la Asamblea General de la ONU en septiembre del año próximo.
  • Economía verde: los gobernantes aceptan una transición hacia una economía que preserve los recursos. Ese concepto levantó fuertes críticas, aunque luego fue aceptada porque promueve "modelos de consumo y producción sostenibles".
  • Pnuma : el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente se fortalece para convertirse en la autoridad líder del medio ambiente mundial. El organismo lanzó en la Río+20 un Indicador de Riqueza Inclusiva, que incluye la contaminación.
  • Océanos nos: fue uno de los pocos resultados y centralizó buena parte de las negociaciones. El avance fue un compromiso para proteger los océanos más allá de las jurisdicciones nacionales y creó un instrumento legal para controlarlas.