Biogás, otro avance rosarino

2 junio 2005 / La Capital (Rosario, Argentina)

A partir de agosto, el tóxico metano que produce la descomposición de los residuos orgánicos del relleno sanitario de Puente Gallego se convertirá en dióxido de carbono, veintiún veces menos nocivo. El emprendimiento será financiado y explotado por capitales internacionales, que abonarán un canon a la ciudad y cuidarán el medio ambiente.

Una de las cuestiones cruciales que toda urbe moderna debe resolver con eficiencia si pretende crecer de manera sustentable y crear un ambiente vivible para sus habitantes es la de los residuos. La cuestión de los rellenos sanitarios ha sido en Rosario materia de discusiones múltiples y también de justificada desconfianza por parte de los vecinos, quienes muchas veces contemplaron con recelo lógico la implantación de uno de ellos en las cercanías de su zona de residencia. Pero un reciente anuncio efectuado por el intendente ha contribuido a diluir parte de tales suspicacias y puesto de relieve ventajas de la decisión asumida.

El eje del emprendimiento posee clara raíz ecológica: se trata, a partir de la captación y tratamiento de biogás, de la conversión del altamente nocivo metano que despide la basura orgánica acumulada en los rellenos sanitarios en dióxido de carbono, sustancia que posee un efecto contaminante sobre el medio ambiente veintiún veces menor. El biogás es un gas combustible que se genera de manera natural al producirse la putrefacción de materia orgánica en ausencia de aire y que se puede aprovechar para generar energía, a partir de un proceso altamente costoso para los parámetros argentinos pero ya implementado en otros países que subsidian la actividad.

Ya finalizada la primera etapa de la planta de combustión de gases en el relleno situado en Puente Gallego, que posee una extensión de treinta hectáreas y alberga dos millones y medio de toneladas de residuos, así como la excavación de cincuenta y seis pozos verticales de captación de biogás, sólo resta instalar dos chimeneas. Lifschitz anticipó que el equipamiento faltante está en camino desde Europa y también informó que para el municipio el gasto será cero. Ello debido a que el costo del emprendimiento -tres millones de pesos- será cubierto en su totalidad por la firma que lo explotará, la cual gozará de una exclusividad de diez años y estará obligada a abonar un canon anual a partir del segundo año de concesión.

Las ventajas para la ciudad resultarán notorias: no sólo el dinero que percibirá el erario público sino el beneficio para el medio ambiente, a partir de la disminución del efecto invernadero, la reducción de los olores desagradables y la eliminación del riesgo de incendios.

Por fuera, en síntesis, de la esfera de los recursos tradicionales, Rosario hace punta en la Argentina, en el marco de un avance que merece ser comprendido y respaldado por la gente.